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Contra lo que la mayoría de las personas relacionadas con el sector del vino español piensan, que ven en Brasil un potencial mercado exportador, los brasileños han apostado fuerte por desarrollar vinos y espumosos de calidad con los que abastecer un mercado, el suyo propio, que va al alza en el consumo de este tipo de productos de forma incuestionable.

El consumo de vino se va introduciendo poco a poco en el interior de los hogares brasileños y ya no tiene vuelta atrás el desplazamiento al que se está viendo sometida la que hasta ahora era la bebida brasileña por excelencia, la cerveza.

Puede que más de uno quede sorprendido ante la noticia de que la prestigiosa revista británica, Decanter, dedico cuatro páginas en su edición de octubre al vino que se está produciendo en Brasil.

Y el interés seguramente nazca del hecho de que en la última edición del Decanter World WineAward (DWWA) los vinos brasileños recibieron 25 condecoraciones, entre las que destacan tres oros.

Y no estamos hablando de una fina lluvia de verano. El instituto Brasileño del vino, Ibravin, trabajando de forma coordinada con otros organismos brasileños relacionados con el sector vitivinícola como la Asociación Brasileña de enología (ABE), o la agencia Brasileña de promoción de la Exportaciones e Inversiones (APEX), han desarrollado programas como el “visión 2015” en el que se establecen las directrices, metas y acciones fundamentales para el desarrollo ordenado del sector vitivinícola en el Estado de Rio Grande do Sul, estado clave para el vino brasileño (también para la oliva, sea dicho de paso)

¿Será que estamos obsesionados en importar vino español a Brasil y que, lo que a lo mejor deberíamos plantearnos, es la posibilidad de exportarles tecnología?

Para más información sobre el sector contactar con aestevez@inverbras.com